Olemos la sangre cálida que fluye en tus venas como manantiales crecientes, llenos de vida, de oxigeno... sentimos como tu vida se extingue, saboreamos el delicado almíbar de un fruto selecto. Los labios se tiñen de rojo y el brillo de la luna deja de ser plateado. Dejame probar tu desdicha. Dejame tocar tu cuerpo mortal, dejame sentirlo mas fuerte, tal vez te ganes el derecho a ver con la oscuridad y a morir en el infierno de la luz. Dejame compartirte mi dolor, dejame hacerte sentir mi placer. Deja que tu sombra se vuelva tu única imagen y que la naturaleza te niegue tu verdadero reflejo. Andamos por los monasterios paganos predicando el amor sanguinario de nuestra raza, marcando las almas de rojo y sintiendo la muerte sin tocarla. Vuela y venga tu rechazo, mata el placer de vivir, alimenta el dolor de morir. Siente la eternidad.