Cuando alguien daña una parte de ti, cuando te empujan más hacia la
oscuridad y los lobos que acechan intentan enterrarte en el viejo
cementerio, ese donde descansan los recuerdos ominosos de tu pasado, el
fuego en que te inmolas no te vuelve ceniza, como una condena que no has
pagado, así que te entierran entre gruñidos y colmillos que no matan,
que no se clavan en la carne, pero si destruyen lo que eres, lo que te
hace ser y lo que quieres ser.
Bajo tierra no ardes, no hay fuego ni hay luz, tampoco oscuridad que se
sacrifique por la luna para hacerla brillar, solo opresión, solo el olvido de estar abajo sin lágrimas que humedezcan
la tierra donde, tras el abismo, te encuentras.
Si queda fuerza, si arañas lo suficiente y respiras de nuevo, ahí sobre
la superficie, aprendiendo a caminar entumecido con letargo en tus
pasos, el escapar llega como una forma conocida al tacto en la
oscuridad, y mientras te aferras a ello tratando de encontrar tu camino a
casa, te preguntas...
¿Por cada lágrima que ahora me limpia la piel, el alma que me hizo
regresar aquí, que me empujó hacia los lobos, llorará dos más?
Y a veces, traicionando un poco a la bondad, desearías que así fuera, y
si aún no puedes regresar, si aún te encuentras huyendo de los lobos,
solo cuando estás a salvo, respiras hondo, y deseas algo aún peor...
Ojalá quien te empujó más dentro en la oscuridad, cuando caiga en ella
igual que tú... Los lobos lo encuentren, lo entierren también, y el
abismo jamás lo deje salir, ahí... Ya no te debería nada más.
Eras la única que me entendía, eras quien me daba mas paz que un ángel, eras aquella que hacia desaparecer evidencias de un futuro dolor, eras quien me envolvía, eras quien me cobijaba, eras la única que estaba siempre y en todo momento conmigo, a mi lado. Ahora entre fantasmas del pasado, cuatro paredes que se encojen del presente, un mundo roto en trozos mas pequeños cada vez, ahora de nuevo ante el hoyo negro de un futuro se que solo te tenía a ti, que solo te tengo a ti, que tal vez seas tu quien siempre este, la única que tendré. No te lo agradezco... te detesto, ¿vez lo que has hecho?, tu no sientes, tu no vives, pero me haces mas daño que una persona. Odio tus silencios, odio tu irónica inexistencia, te detesto tanto, me consumes por completo, ¿me amas?, no existes, ¿me odias?, no existes. Existes para mi, vives en este vacío, en estas palabras, en mi voz, existes en mi, existes por desgracia en mi vida, ahogas todo indicio de plenitud, me quieres derrumbar para después ...
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