
Esa noche paso a ser mañana con rapidez, entre tantos pensamientos el tiempo pasó a ser recuerdo de ayer, el mismo tiempo se sentía extraño, había una profunda sensación de nostalgia en el interior de todo lo que ahora me rodeaba.
Era imposible evitarlo, ignorarlo también, pensé en dormir pero el sueño no acudiría a mí con la inquietud, tal vez desesperanza que en ese momento se vino a quedar en una constante.
Los mensajes del mundo eran dolorosos una vez mas, coincidencias o señales, ya daba igual…
¿Seria el corazón con dudas y deudas de un amor que lo hacia desvariar?
¿Seria el pensamiento con pesar que atormentaba a todo lo demás?
¿Seria el alma cansada de tanta inestabilidad?
¿Seria el espíritu preso y esclavo de todo lo anterior?
En momentos de libertad, cuando el pensamiento y todo coincide en una misma dimensión, puedo caminar, puedo caminar a paso decidido, aceptando lo que es y lo que vendrá, dejando las dudas para el momento de dudar, dejando el lamento para momentos en que llorar.
Hoy no es así, hoy esa libertad ya esta lejos, y me pregunto si debo desaparecer, para así poder corresponder a la exigencia del exterior…exterior que va tomando forma en una persona no física, no con vida, sin embargo su conjunto hace daño… y su presencia duele.
No solo se trata de sueños rotos o perdidos, tal vez solo olvidados, sino de sus reclamos, de las ideas inconcebidas que esperan su concepción, las palabras que esperan ser pronunciadas, la ayuda que espera ser brindada, todo aquello que no encuentra lugar en esto que permanece atorado en la nada, sumido en la oscuridad de aquello que debe ser desechado, y sin embargo es mas fuerte que todo lo inconcebido…
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